La lección financiera más dura que me enseñaron mis mentores.

Autor: Feliks Kasmi

NO ES CARO. ERES TÚ QUE NO GANAS LO SUFICIENTE.

Mis mentores me enseñaron algo que al principio me costó aceptar: que yo era la consecuencia directa de todo lo que me rodeaba.

No el mercado. No la suerte. No los demás. Yo.

Cuando algo no funcionaba, la pregunta no era «¿por qué me pasa esto?» La pregunta era: «¿qué estoy haciendo yo para que esto pase?»

Eso lo cambia todo.

Y la frase que más me lo resumió fue esta:

«No es caro. Es que todavía no ganas lo suficiente.»

Dura. Pero liberadora.

Porque el precio de las cosas no es un juicio sobre el mundo. Es un espejo.

El dinero que ganas no es un número aleatorio. Es lo que el mercado percibe de ti y está dispuesto a pagarte. Es el resultado visible de lo que proyectas, de lo que construyes, de lo que vales para los demás.

Si algo te parece inalcanzable, la pregunta no es si ese algo es justo o injusto. La pregunta es qué tienes que desarrollar tú para llegar a ello.

Esa mentalidad me ha acompañado desde el principio. Y sigue siendo lo primero que me digo cuando algo no está donde quiero que esté.

  • No busco el problema fuera.

  • Me hago responsable.

Porque si la solución depende de ti, siempre hay algo que puedes hacer hoy.

¿Tú también aprendiste esto por las malas, o tuviste la suerte de que alguien te lo enseñara a tiempo?

Anterior
Anterior

El líder es un sirviente